5. Plantas de biomasa

Introducción

Desde un punto de vista científico la biomasa se puede definir como toda materia orgánica susceptible de aprovecharse energéticamente. Es importante reseñar que dicha materia orgánica no debe haber quedado englobada en formaciones geológicas sufriendo un proceso de mineralización, pues en ese caso se estaría hablando de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural).

La biomasa, en tanto que tiene carbono (materia orgánica), libera CO2 en su combustión. Sin embargo, dicho CO2 liberado previamente lo tomó la planta en su etapa de crecimiento a través de la fotosíntesis, por lo que se considera un balance global neutro en emisiones. Puede decirse, por tanto, que el CO2 liberado forma parte de la atmósfera actual; no es ese el caso de los combustibles fósiles, que fueron biomasa hace miles de años, cuando fijaron el CO2 al subsuelo con su transformación, liberándolo en el momento actual y por tanto incrementando los niveles de dicho gas en la presente época. Ampliar contenido

La biomasa, en tanto que se renueva a una escala de tiempos rápida, se considera energía renovable y presenta una serie de ventajas, que abarcan aspectos medioambientales, estratégicos y socioeconómicos. Entre los aspectos medioambientales se encuentra su balance neutro de emisiones de CO2, así como las reducidas emisiones en contaminantes propias de los combustibles fósiles como partículas, óxidos de azufre y óxidos de nitrógeno. Por otra parte, su recolección contribuye a la limpieza de los campos y los bosques, reduciendo el riesgo de incendios forestales. A nivel estratégico destaca que es de producción autóctona, por lo que contribuye a la reducción de la dependencia energética. Finalmente, entre los aspectos socioeconómicos se debe tener presente que fomenta el trabajo en el sector primario, contribuyendo a revitalizar la repoblación de zonas rurales, siendo una fuente de creación de empleo.

Respecto al uso en generación eléctrica, es destacable que, pese a ser una energía renovable, es perfectamente gestionable, al igual que una central convencional de carbón o de gas natural, ya que se puede elegir el momento en que quemar el combustible o no, careciendo del carácter de intermitencia de otras renovables como la solar o la eólica.

En ocasiones la biomasa ha sido denostada como recurso energético por su posible competencia con el sector alimentario. En primer lugar, no toda la biomasa procede de cultivos específicos, sino que parte de ella surge de los residuos agrícolas y forestales. Incluso en los casos en que se emplean cultivos específicos con fines energéticos cabe destacar que, al menos en Europa, la Política Agraria Común (PAC) obligaba hace tiempo a dejar extensiones de terreno sin cultivar para controlar los precios, sin que fuese una preocupación social los alimentos que se dejaban de producir por tal motivo.

Sumario
Autor
Yolanda Moratilla Soria

Doctora Ingeniero Industrial por la ETS Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia de Comillas.

Entre 1993 y 1997 desarrolla su actividad profesional en la empresa Técnicas Reunidas S.A. en diversas plantas en España, China y Egipto. En 2000 obtuvo el título de Doctora, con  mención Cum Laude. Desde 1994 ocupa diversas responsabilidades docentes, siendo en la actualidad Profesor Adjunto Propio en ICAI, donde imparte las asignaturas  “Tecnología Energética” e “Ingeniería Térmica y de Fluidos (laboratorio)”, además de dirigir el “Curso de Especialista en Planificación y Gestión de Proyectos de Parques Eólicos”

Asimismo, es Directora de la “Cátedra Rafael Mariño de Nuevas Tecnologías Energéticas” en ICAI; Presidenta del “Comité de Energía y Recursos Naturales” y miembro de la “Comisión Permanente del Foro de Hidrocarburos No Convencionales”, ambos en el Instituto de la Ingeniería de España

Documentación